Pilar con sus dos hijas, Teresa y Candela.

Mi nombre es Pilar y tengo 37 años. Cuando me quedé embarazada de Candela no hubiera imaginado que parte de lo que soy se quedaría congelado por un tiempo. Que parte de lo que he construido con mucho esfuerzo y trabajo se quedaría a un lado del camino, hasta que mi propio camino de la vuelta a ese lugar y empiece de nuevo.

Aurora en un bar

Aurora, mi madre, de 87 años, una mujer frágil, con una insuficiencia cardiaca, venosa y artrosis generalizada, muy controlada desde la dieta y el ejercicio físico de forma periódica. Pero con unas ganas grandes de vivir en continua batalla para que el coronavirus no entre en su organismo.

Manos entrelazadas

Te busco. En las manos de mi hijo, en las mías propias siempre con las uñas largas, como tú las llevabas, en los rizos de mis hijas, en la sonrisa de tu hermana, en los andares de las mías.

Isabel, protagonista del relato

Desde el año 2001 he estado cuidando de ella, a la que al operar de la cadera le provocaron una parálisis del tibial anterior, eso le hizo entrar en depresión durante el resto de su vida.

Mari Cruz en rehabilitación

Ángel es el apodo que los compañeros de batalla de Grupo 5 CIAN pusieron a Mari Cruz cuando ingresó en el centro. Un soplo de aire fresco, de alegría y de positividad, tan necesarios cuando te estás recuperando de algo tan duro como un ictus. Incluso María, la fisioterapeuta que la valoró cuando llegó al centro, afirma que “cuando ingresó en CIAN, no podía ni incorporarse ni mantenerse sentada. Pero fue verla llegar, tumbada en la cama, y ya con una sonrisa. Nos lo puso muy fácil”.

Protagonista del relato y cuidadora familiar.

Me presento, soy Raúl López López y guardo una relación tanto personal como profesional con el tema de los cuidados. La historia que voy a relatar es la segunda parte de una anterior enviada a participar en las primeras versiones de los Premios SUPERCUIDADORES. Este segundo relato, por un lado, sigue la historia de una persona mayor, mi madre, que ha cuidado de una persona dependiente, mi hermano, con una minusvalía y discapacidad desde el nacimiento hasta su muerte. Y segundo, es un intento de visibilizar como la familia y concretamente las mujeres, como tantas cuidadoras que hoy en día existen, dan comienzo a una nueva etapa de cuidados, que permite acercarnos a una realidad cada vez más frecuente en nuestra sociedad en un contexto pos-pandemia Covid-19.