El síndrome del espectro alcohólico fetal es el término global para un grupo de condiciones que pueden presentarse en un individuo cuya madre ingirió y abusó del alcohol durante el embarazo. La forma más severa de dicho trastorno se conoce como Síndrome Alcohólico Fetal (SAF).

Los niños nacidos bajo esta afección se pueden presentar síntomas a nivel físico:

 

- Poco peso al nacer.

- Percentiles bajos en talla y peso progresivos.

- Microcefalia (diámetro craneal pequeño).

- Problemas de desarrollo.

- Problemas orgánicos (soplo cardíaco, déficits visuales, auditivos).

- Anormalidades faciales: Incluyen ojos de tamaño inferior al normal, mejillas aplanadas, malformación del paladar, orejas u otras. La ranura entre la nariz y el labio superior (filtro) mal desarrollada.

- Coordinación deficiente del sistema locomotor. Rigidez en la motricidad fina con poca capacidad de coordinación.

 

Y a nivel psicológico:

 

- Presencia de sintomatología TDAH. Es decir, hiperactividad, déficit atencional e impulsividad. Son niños generalmente muy movidos con poca capacidad de atención, reflexión e impulsividad.

- Niños tercos, obstinados, de difícil manejo. A veces, ansiosos.

- Conductas atípicas (aleteo, balanceos, gritos, movimientos repetitivos improductivos como oler ciertas cosas, arrancamiento de pelo, sin finalidad aparente).

- Problemas de relación con los iguales. Socialización conflictiva. Parecen no entender bien las relaciones amistosas con los iguales o compañeros. Dificultad para mantener el juego estructurado.

- Falta de imaginación o curiosidad.

- Dificultades de aprendizaje, que incluyen disminución de memoria, incapacidad para entender conceptos como tiempo y dinero, mala comprensión del lenguaje, o poca capacidad para resolver problemas. Discapacidad intelectual de grado variable.

 

Estas características psicológicas generan problemas de adaptación familiar, escolar y social a los niños.

 

No existe tratamiento una vez nacido el niño, las alteraciones provocadas por el alcohol dan lugar a lesiones permanentes. Según la asociación SAF Group se estima que en Europa afecta en promedio a 1 de cada 1000 recién nacidos, existiendo países con cifras mucho mayores. 

Cada paciente debe llevar un seguimiento específico y tratar de forma rigurosa los problemas de comportamiento, hiperactividad y falta de atención según sus necesidades, para lo que emplearan fármacos psicoafectivos e intervenciones conductuales. No existe una solución única.

 

En cuanto al pronóstico estará condicionado por la gravedad de la enfermedad, el entorno social y las intervenciones específicas que reciba el enfermo. Al ser una enfermedad permanente las alteraciones también se desarrollarán a lo largo de la vida adulta y sin la atención necesaria los pacientes caen en problemas secundarios como mentales, legales, con el consumo de sustancias, para encontrar empleo, etc.

 

La única manera de evitar el SAF es no consumir alcohol durante el embarazo, ya que es un generador de malformaciones. Por ello SUPER Cuidadores recomienda una serie de consejos para futuras mamás que te ayudarán a hacer tu embarazo más seguro y saludable.

 

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