Toda mi vida he estado dedicada al comercio. Cuando llegaron los tiempos difíciles tuve que cerrar mis tiendas. Me dije... y ahora que voy a hacer????

Me encanta hablar con la gente, escucharla, ayudarla en lo que puedo y además tengo un padre de 87 años. Todo esto hizo que me apuntara a una escuela taller que creó INAEM de Zaragoza, para obtener durante un año de clases y prácticas los dos certificados de profesionalidad de auxiliar sociosanitario en instituciones y domicilios. Estuve durante un año (febrero 2021/ febrero 2022) acudiendo a Alagón dónde estaba el centro residencial Atades.

 

Sufrimos el virus COVID como todo el mundo. Gracias a todos los epis que nos proporcionaron pudimos realizar nuestro trabajo y hacerles entender a las personas que no estaban solas. Nuestro deber era no contagiarlos ya que volvíamos a nuestras casas y ellos se quedaban allí. Fue duro e intenso pero muy enriquecedor. Es un residencial enorme y así pudimos tratar con geriátrico, con personas con varios grados de discapacidad, con trastornos psíquicos, con semiautónomos etc. Allí aprendí todo lo que sé hoy y me adentre en un mundo real y sorprendente.

Sus cuidados y conversaciones me han hecho ser más amable, más cariñosa, más comprensible... ¡¡Que inteligentes y que valientes son!! Invitaría a todo el mundo a que conocieran a estas personas mayores, con discapacidades, con enfermedades cognitivas y demás. Que conocerían un mundo de PAZ.

Actualmente trabajo como auxiliar sociosanitaria en domicilio. Estoy encantada y ahora comprendo mejor a mi padre octogenario.