En el año 2001 mi padre y yo veíamos la tranquilidad del hogar acabada.

 

Mi madre dormía más de lo normal, no visitaba sus amigas, ya no tenía interés por nada, y sus comidas las que antes eran un placer, se convertían en un mal sabor. Su aspecto empezó a desmejorar, sus lágrimas y su furia salían fácilmente, no sospechaba que el ladrón rondaba mi casa.

 

Inicialmente los diagnósticos solo hablaban de depresión, soledad, falta de actividad, y el ladrón se camuflaba para que no lo encontráramos. Mi madre, seguía volviendo la vida un caos, empacar sus maletas para salir a no sé dónde, acusarnos constantemente de su desorden y volver a organizar sus cosas cada día. Empezó a perder sus objetos y a acusar a quien pasara al frente, el ladrón seguía camuflado, pero se dejaba entrever en mi hogar y nosotros sin aceptarlo en la familia.

 

Seguíamos con exámenes y a culpar a la vejez por ser portadora de enfermedades, llevarla de aquí para allá, un médico más para empezar a descubrir al ladrón de sus recuerdos, sin saber que sería tan cruel con todos y especialmente con mi madre.

 

Neurólogo, Geriatra, Psiquiatra, etc. hacían parte del equipo que yo como hija creía que se equivocaban y que no daban con el motivo del cambio de estado de ánimo de mi madre.

 

Su diagnóstico en 2003 “Demencia senil cognitiva de múltiples dominios tipo Alzheimer.” De todas las palabras me ilusioné con la palabra "TIPO" llegué a pensar que no era Alzheimer, el ladrón seguía confundiéndome, o mejor, yo no quería verlo.

 

Llegar a mi casa y dar la noticia a mi padre, fue inocuo, jamás pudo aceptar hasta el fin de sus días que su esposa perdería sus recuerdos y olvidaría su nombre, sus hijos, su historia juntos. Así fue como supe que habíamos perdido tiempo para descubrir a mi enemigo ya con nombre ALZHEIMER y busque información para conocerlo y poderlo derrotar, saber lo que mi madre empezaría a vivir, y yo con ella.

 

En esta etapa no aceptaba bañarse, no quería salir, perdía el control de su esfínter, verla mojarse en su ropa, presentar episodios de delirio, comía poco, o mucho, o no sabíamos si comía, salía a la iglesia y de regreso se perdía, repetía la misma historia siempre y guardaba en el closet cuanto cosa jamás podía imaginarme.

 

Su mirada perdida y su dialogo cada vez más incoherente, sus alucinaciones llegaron y sentí terror porque no entendía cómo podía ganarle las batallas.

 

Los amigos y los familiares se iban alejando, consideran que visitarla no tenía sentido, sin saber que ella y yo los necesitábamos.

 

En el año 2011 mi madre se accidenta y su cadera se rompe, impensable para mí era cambiar un pañal, asearla en cama, sujetarla para que no se levantara, sus escaras, su alimentación, y sedarla para que pudiera resistir su recuperación, con la noticia que jamás volvería a caminar (EL AMOR LA HIZO CAMINAR) y sin entender por qué en su accidente este Alzheimer avanzó a pasos agigantados.

Viví mil situaciones personales, familiares, económicas, laborales, mentales y sobre todo físicas, me revente por dentro y por fuera. Sentí que no podía más, doble mis rodillas ante Dios buscando una explicación y llegó su respuesta.

 

Poder ver con el corazón, fue allí donde todo cambio, aprendí a cuidarla, a amarla, a disfrutarla, a ayudarla, a conectarme con sus ojos, su sonrisa y su amor, y mi promesa de acompañarla hasta el final.

 

Resiliencia que me ha permitido salir airosa de mi dolor. Llegaron a mi vida bendiciones sin límite, mi nuevo hogar, mi esposo que permite vivir a su lado, mi hija hermosa que nivela mi vida con felicidad, y mi empresa fruto de la experiencia de vivir con el ladrón de recuerdos Queridoabuelo.com al servicio de los adultos mayores, sus familias y cuidadores, fundamentado especialmente en el AMOR COMO GUIA para cuidar de quienes tanto nos necesitan.

 

Hoy apoyo a las familias que buscan mi servicio, abrazo a mis mayores, que visitan las tiendas de Queridoabuelo.com y disfruto de mi trabajo porque cada abuelo es mi madre o mi padre, busco en su rosto una sonrisa y trabajo por ellos para que la sociedad comprenda la problemática de las familias que como la mía luchamos contra el LADRON DE RECUERDOS, segura de que he ganado la GUERRA al ALZHEIMER, CON EL AMOR como guía.