Hoy, 10 de octubre, celebramos el Día Mundial de la Salud Mental y desde SUPER Cuidadores queremos acercaros la realidad de esta patología.
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Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, la salud se define como “un estado de completo bienestar mental, físico y social, y no meramente la ausencia de enfermedad o dolencia”.
En ocasiones influyen diferentes factores como la herencia genética o la edad, ya que en determinadas etapas de la vida las personas son más propensas a padecer enfermedades mentales.
Pueden estar implicadas causas orgánicas como adicciones que pueden llegar a provocar depresión. O causas sociales y ambientales, como la relación que el niño tenga con los padres o que no llegue a socializar con su entorno.
Las personas “mentalmente sanas” no están abrumadas por sus propias emociones y pueden aceptar los inconvenientes que la vida les plantee sin alterarse.
Tienen una actitud tolerante y son capaces de reírse de sí mismos. Además, no subestiman ni sobrevaloran sus habilidades y se respetan, sintiéndose capaces de enfrentarse a casi todas las situaciones.
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También logran, por regla general, obtener placer de las cosas más simples de la vida cotidiana y se sienten bien con los demás, es decir, son capaces de amar y que sus relaciones sean satisfactorias y duraderas.
Además, se sienten parte de un grupo y son capaces de modificar su ambiente y planificar el futuro, sin temor, así como tener la mente abierta a nuevas experiencias e ideas.
Derrumbando mitos
Por eso, es importante desmontar los mitos que surgen entorno a las personas que sufren algún tipo de enfermedad mental. Nosotros queremos destacar 7 en concreto:
1. No existe forma de ayudara la gente que padece alguna enfermedad mental.
FALSO: Existen tratamientos, estrategias y apoyo de asociaciones para gente con este tipo de patologías. Además, las personas afectadas si reciben el tratamiento adecuado, pueden llevar vidas completamente normales. Y el resto de la sociedad puede contribuir creando un ambiente con energía positiva que incluya y promueva una buena salud mental.
2. Las personas con enfermedades mentales son violentas e imprevisibles.
FALSO: La gente que padece algún tipo de patología mental no es más agresiva que otras personas. Es más, existen posibilidades de que conozcas a alguien con problemas de salud mental y ni si quiera lo hayas percibido.
3. Las enfermedades mentales se manifiestan en personas con un carácter débil.
FALSO: Este tipo de patologías son muy comunes. Se pueden producir porque influya un factor genético, como ocurre con la esquizofrenia o la depresión. O pueden estar condicionadas por hechos que sufra la persona: la pérdida de un ser querido, problemas laborales.
4. Una persona que ha sufrido una enfermedad mental jamás se recuperará completamente.
FALSO: Diferentes estudios demuestran que las personas que han tenido alguna enfermedad mental pueden llegar a mejorar por completo. Es decir, serán capaces de trabajar, aprender y participar plena y activamente en la vida.
5. Los niños no pueden sufrir enfermedades mentales. Si se comportan mal es para atraer la atención y por culpa de la mala educación que reciben.
FALSO: Por desgracia, los más pequeños también pueden padecer alteraciones emocionales como los adultos, debido a factores biológicos, psicológicos y sociales.
6. Los desórdenes mentales son enfermedades aisladas, ya que casi nadie las padece. FALSO: De hecho es lo contrario, según la Organización Mundial de la Salud, una de cada cuatro personas presenta un trastorno mental a lo largo de la vida. Las más frecuentes son la ansiedad y la depresión que, en la actualidad, las padecen un 15% de la población española.
7. Las personas que sufren este tipo de enfermedad no pueden disfrutar de una vida plena. FALSO: Tener un problema de salud mental no es ningún inconveniente a la hora de tener una vida normal, o disfrutar de cualquier aspecto. Se puede obtener un trabajo, formar una familia, etc. aunque en ocasiones las personas que padecen algún tipo de desorden puede llegar a tener problemas sociales por lo que hay que cuidar a las personas con síntomas psicóticos.