Mi nombre es Elena Bolados García, actualmente tengo 59 años, soy mama y papa de 3 hijos, somos 4 hermanos, vivo en la comuna de La Serena, Región de Coquimbo, Chile.
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Mi nombre es Elena Bolados García, actualmente tengo 59 años, soy mama y papa de 3 hijos, somos 4 hermanos, vivo en la comuna de La Serena, Región de Coquimbo, Chile.
Mi historia comienza el año 2010 cuando nace mi sobrino Vicente Aquiles, tercer hijo de mi hermana Paola, el verlo recién nacido, fue amor a primera vista.
Cuando Vicente tenía 1 año 4 meses, después de algunos descartes fui elegida como su madrina. Después del bautizo mi papa se dio cuenta que Vicente caminaba con dificultad así que mi hermana lo lleva a urgencias, lo dejaron hospitalizado y en una radiografía se vio algo preocupante.
Al día siguiente, Vicente es trasladado de urgencias al Hospital Roberto del Rio en Santiago, lo acompañan mi Hermana y mi hijo Ernesto en ese entonces de 26 años estudiante de Pedagogía (congelo).
El resultado de los exámenes fue alarmante, Vicente de 1 año 5 meses fue diagnosticado con cáncer, Sarcoma de Ewing en la parte posterior de su cabecita.
Los primeros meses fue lo mas duro de su tratamiento, le realizan una operación de muchas horas para extirpar el tumor, solo le queda el 5 % de este, luego se inicia el protocolo de quimioterapias, producto de estas hubo muchas descompensaciones, muchas entradas y salidas en la Unidad de tratamientos intensivos y muchas aislaciones, pero ahí estaba Paola y mi hijo Ernesto, cuidando día y noche a Vicente mientras yo cuidaba a mis 2 hijos y a mis 2 sobrinos.
En este proceso después de meses hospitalizado, también le dieron algunos permisos para que Vicente fuera a casita, en donde estábamos esperándolo, esas visitas eran de regaloneos para todos, el miedo se disfrazaba de la felicidad mas intensa, el amor era lo que nos hacia respirar.
Fines de semana yo viajaba a Santiago a cuidar a mi Vicente para que mi hermana descasara, con Vicente siempre fue un amor tan intenso era mirarnos y olvidarnos que estábamos en un hospital, era solo Él y Yo, todos nos miraban éramos los locos más felices, eran juegos, risas, cariños y darle el gusto en todo para verlo feliz, era nuestra burbuja de escape.
Después de 1 año 8 meses de tratamiento Vicente es enviado a cuidados paliativos, la medicina ya no podía hacer nada mas por el así que regresábamos a casita no para ser felices sino para empezar a vivir en un mundo paralelo, ese en donde se respira dolor.
A mi me preparan y capacitan para asistir a Vicente en sus últimos momentos de vida, me enseñan a preparar los bolos de morfina, las bajadas de suero, poner catéter etc., mi mente corazón y alma solo se aferraba al milagro tan esperado.
Llegamos a casita, el cuerpecito de Vicente se deterioro muy luego, el tumor le boto el ojito, y otros cambios físicos tan dolorosos, pero aun así, ahí estábamos él y yo, unidos por el amor, nadie lo podía tomar en brazos, ese regalo era solo para Mi su ITO (mi familia me dice Charito, Vicente me dice Ito), yo cuidaba a Vicente, mi madre cuidaba a mi hermana, mi cuñado se aferraba al trabajo, mis hermanos me cuidaban a Mí, mi cuñada cuidaba a sus hijos, mis hijos y mis 2 sobrinos todos menores de edad, mi padre con su actitud inquebrantable nos daba la fuerza para no derrumbarnos.
Después de 2 meses de ver como se apagaba la vida de quien más amábamos, el más chiquito de la familia, Vicente aferrado a mis brazos, se puso sus alitas de angelito y regreso a los brazos del Señor.
El paso por esta vida de Vicente, no solo nos dejo dolor, tristeza, rabia e impotencia, su legado es de amor, de enfrentar todo con una sonrisa y lo principal unirnos y blindarnos como familia, todos cuidando a todos.
Vicente a la edad de 3 años, falleció el 1 de abril del año 2013, ese mismo año junto a mi hermano Oscar fundamos la Organización Padres de niños oncológicos de la Región de Coquimbo, actualmente tenemos mas de 260 niños, niñas y adolescentes que se encuentran en distintas etapas de tratamiento contra el cáncer, gracias a Vicente mostramos, educamos y concientizamos a las autoridades y población acerca del Cáncer Infantil.
Desde ese momento, vinieron los cambios y conocimos la palabra ¡¡BENDITA RESILENCIA!!

