Desde muy niña en el seno de mi hogar aprendí desde el ejemplo la importancia del respeto el amor y el esfuerzo en todo lo que hacemos a diario, mi educación y trabajo había estado enfocado al sector financiero pero en el año 2019 esto cambio y ha sido el punto de inflexión en mi vida.
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Mi nombre es Lorena Aguirre Giraldo, a mis padres Deyanira y Fabio, mi hermana Onasis y mis hijos Allison y Juan.
Desde muy niña en el seno de mi hogar aprendí desde el ejemplo la importancia del respeto el amor y el esfuerzo en todo lo que hacemos a diario, mi educación y trabajo había estado enfocado al sector financiero pero en el año 2019 esto cambio y ha sido el punto de inflexión en mi vida.
Mi primer trabajo como cuidadora fue desde la observación en la residencia de Anguiano donde tuve la oportunidad de explorar y aprender sobre la atención sociosanitaria, aquí conocí cuidadoras con más de 20 años de experiencia en el sector sociosanitario y con la ilusión intacta por generar bienestar y cuidar desde el saber estar, a partir de aquí cada día que estaba en el ámbito sociosanitario desde la atención primaria me generaba una sed de conocimiento, un deseo intenso por desarrollar alguna acción que impactara de manera positiva y generacional el sector sociosanitario.
¿Y que has hecho estos 6 años para materializar ese sueño?
La formación ha sido vital en el proceso, algún tiempo pensé que cuidar era solo acompañar. Hoy sé que también es saber cómo levantar sin dañar, cómo hablar sin herir, cómo calmar sin recurrir siempre al consuelo fácil o la medicación.
La experiencia me sigue enseñando mucho, pero la formación me dio y me sigue dando palabras, herramientas y confianza para generar bienestar a las personas que cuido a diario, no me hace mejor cuidadora, me da determinación para no perder la ilusión y entender que cuidar nace del alma pero crece con el conocimiento.
Llene mi mochila de todos los conocimientos y las ganas en búsqueda de trabajo en centros residenciales de Logroño; San Agustín y Montes claros me abrieron las puertas y con ello el poder iniciar como yo le llamo la revolución sociosanitaria.
Actualmente trabajo por las mañanas como gerocultora en centros residenciales y esporádicamente hago visitas a domicilios con las mismas funciones, mi trabajo consiste en tener cubiertas todas las actividades básicas de la vida diaria(levantar, aseo, ducha, vestido, alimentación) esto técnicamente es lo que hacemos todos los profesionales sociosanitarios pero descubrí hace varios años que hay algo más en nosotros que de manera directa o indirecta buscan las personas a las que cuidamos… escuchar, sonreír, conversar, una caricia o un beso es sin lugar a dudas lo que más nos hace crecer y perseverar en una profesión que necesita ser reivindicada socialmente.
Formarme como docente en atención sociosanitaria y poder entregar mis conocimientos y ganas de profesionalizar nuestro trabajo ha sido un impulso enorme en mi camino profesional y personal, esta formación la desempeño en Interalia Formación S.L, mis estudiantes saben de primera mano que comprender los procesos cognitivos y físicos de las personas a las que cuidamos es vital para generar bienestar e incentivar la autonomía.
Desde la formación, busco que esa red de cuidadores al llegar a un centro o un domicilio no vean las patologías sino a la persona (Juan, María, Rosa, Luis) con su historia vital, habilidades, deseos y sueños que con una pequeña entrega diaria y constante podemos materializar.
Desde hace 1 año trabajo en el proyecto de terapia con bebés, es un aprendizaje continuo, cuando visito los centros y encuentro tantas impresiones al compartir con el bebé.
El objetivo de esta terapia que estoy implementando en centros y domicilios es mejorar todas las capacidades físicas desde el trabajo de la motricidad fina y gruesa que es posible cuando visten y desvisten al bebé, también el trabajo cognitivo que se desarrolla mientras eligen que ropa ponerle según el tiempo o que posición es más adecuada para llevarlo de paseo, por otro lado, las emociones que afloran en las personas con patologías más graves y de manera sorprendente nos recuerdan a los profesionales de atención sociosanitaria que los sentimientos, emociones y los deseos permanecen, son fuertes aunque la enfermedad haga de las suyas.
Mi objetivo, seguir trabajando como profesional de atención sociosanitaria, ya sea en los centros y domicilios, o formando nuevos profesionales para que aporten un trabajo de calidad desde el saber hacer y saber estar o desde mi proyecto con los bebés, todo está permitido mientras tengas ganas y un deseo real de ayudar y mejorar la vida de quienes nos rodean.
“Dale Lorena que tú sí puedes”.

