Mi nombre es Mar, y tengo un objetivo claro en la vida: hacer que mi madre viva lo más feliz posible. Le tocó trabajar mucho para sacar a sus 5 hijos adelante y cuidar de su madre, que enfermó muy joven.

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Mi nombre es Mar, y tengo un objetivo claro en la vida: hacer que mi madre viva lo más feliz posible. Le tocó trabajar mucho para sacar a sus 5 hijos adelante y cuidar de su madre, que enfermó muy joven.

Ana es mi madre, una mujer fuerte. Ella pasó por mucho en su vida, os resumo:

Se quedó sin padre a los 3 años. Su madre emprendió camino hacia Madrid con dos niños de 2 y 3 años. Ella provenía de Andalucía. Se las apañó para sacarlos adelante.

La vida le tenía mucho guardado. Primero mi hermano enfermó; ella, ella cuidó de él. Yo, siendo muy joven, tuve que pasar el trago de la enfermedad de mi hermano, con el que tenía mucho filin, para que fuera más llevadero para mi madre. Al final falleció con 33 años (duro golpe para mi madre). Entre medias, mi madre y yo cuidábamos de mi abuela, que murió poco después de la muerte de mi hermano (otro golpe duro para mi madre).

Le costó mucho tiempo remontar todo esto, pero con la ayuda de mi padre lo sobrellevó. Mira por dónde, cuando estaba un poco repuesta de estos golpes, aparece el alzhéimer en mi padre. Ayudé en todo a mi madre para cuidarle. Al final yo enfermé de la espalda por no saber bien el manejo de un cuerpo muerto, pero lo tenía que hacer.

Ingresó en una residencia cuando ya era imposible manejarle. Durante 3 años mi madre y yo no fallamos ni un día en ir a verle, darle cariño, abrazos, besos, etc…

Después de nuestro esfuerzo, murió solo en pandemia (otro duro golpe). Mi madre no podía sobrellevarlo, pero ahí estaba yo para apoyarla. De repente, entre medias de este duelo, aparece el párkinson en mi madre. Ella, que había pasado tanto... Pero saqué fuerzas de la nada y aquí estoy, cuidando a mi madre día tras día.

 

Gracias y, por desgracia, a todos los antecedentes me curtí. Ella me enseñó tanto que ahora yo cuido de ella como si fuera profesional.

Mi objetivo es que mi madre viva lo mejor posible, para que yo, el día que falte, pueda vivir con paz, como me pasó con el resto de mis familiares. Por eso la mimo, le doy muchos besos, la abrazo, la comprendo, la tengo a su antojo y dejo todo por ella.

Decidí que fuera al centro de día porque ella me lo pidió y porque consideré que era lo mejor para ella, puesto que las horas que yo no puedo estar con ella las suple en el centro de día. Hemos creado un vínculo que no podemos estar ni un minuto separadas.

Los resultados son maravillosos. Ella está muy contenta porque hace cosas que le gustan y socializa. Yo estoy feliz de verla.

Gracias, MAMÁ, por enseñarme tanto.

TE QUIERO (ojalá tenga que cuidarla muchísimos años más).