Me llamo Ana Arroyo Ballesteros, mi hija mayor Cristina nació hace 31 años, tiene discapacidad intelectual.
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Me llamo Ana Arroyo Ballesteros, mi hija mayor Cristina nació hace 31 años, tiene discapacidad intelectual. Los primeros años de su vida fueron un calvario ya que nadie daba con lo que le pasaba, todos los médicos decían lo mismo, “ya andará, ya hablará…”, las alteraciones genéticas son complejas de diagnosticar y al final todo va al mismo saco: “retraso madurativo”.
La vida son ciclos: la etapa infantil, la adolescencia, guarderías, colegios de educación especial, colegios de integración con sus hermanos, y de nuevo colegio de educación especial hasta los 21 años donde terminan los programas de “transición a la vida adulta” y ¿ahora qué?.
Tres años antes de que Cristina fuese a acabar esta etapa empecé a visitar centros ocupacionales, que entonces (hace más de 12 años era lo que te aconsejaban para chicos con discapacidad intelectual como mi hija), de todos ellos salía llorando, yo no veía a mi hija veinteañera con personas de 50 años que sólo hacían actividades repetitivas durante 8 horas al día. Aquello fue muy triste y duro. ¿Por qué mi hija no podía tener oportunidades como sus hermanos, de formación adaptadas a ella?, ¿por qué no podía practicar deportes de equipo como sus hermanos? ¡Qué injusto!, sólo por razonar más despacio o no entender de dobles sentidos, ni las metáforas…
Entonces empecé a diseñar un proyecto formativo para que chicos como Cris pudieran tener otras oportunidades de formación y educación inclusiva en la vida que algún día les permitiese incluso encontrar un empleo. Y así fue, me puse manos a la obra, fueron años muy difíciles de presentar mi proyecto a grandes instituciones, fundaciones, ONG, sin éxito. Y cuando ya iba a tirar la toalla, gracias a un amigo sacerdote que me presentó a una persona pude presentar el proyecto en el CEU, la universidad católica donde yo estudié mi carrera de Económicas y Empresariales.
Así fue como en el año 2015 fundé junto a mi Familia la Fundación Oxiria y creé un Programa de Formación para el Empleo para jóvenes con discapacidad intelectual, mayores de edad, inclusivo y con título propio del CEUFP donde los alumnos con discapacidad son alumnos CEU de pleno de derecho, se titulan, se gradúan y reciben un reconocimiento por sus estudios.
En este año 2025, estamos de celebración de nuestro décimo aniversario, ni yo me lo creo.
Todo comienza con un sueño… Gracias a creer en ello, al tesón, trabajo, sacrificio y esfuerzo de todos estos años hemos conseguido ayudar a más de 100 alumnos, actualmente tenemos 57 alumnos en varios programas formativos, tenemos 22 alumnos trabajando en el mercado laboral ordinario en grandes empresas donde los alumnos tienen contratos indefinidos y están totalmente integrados en estas entidades. Tenemos un gabinete de docentes de 9 personas en nómina y más de 20 voluntarios/colaboradores que vienen todas las semanas a impartir sus asignaturas académicas. Hemos firmado más de 50 Convenios de Colaboración con empresas, entidades, fundaciones. Estamos asociados a CEDDD y trabajamos en equipo con muchos de sus asociados.
Realizamos acciones de voluntariado semanales con los alumnos de CUNEF Universidad y con Residencias de mayores de Sanitas, Orpea y Rafael Alberti. Nuestros alumnos con discapacidad son voluntarios/cuidadores de personas mayores que todas las semanas les esperan con muchísima ilusión.
Tenemos firmado un Convenio con la Fundación Real Madrid y todos nuestros alumnos juegan a baloncesto 2 horas a la semana y participan en torneos en Valdebebas los domingos y van una vez al año al Movistar Arena (antes Wizink) a hacer una exhibición de baloncesto en partidos oficiales del 1º Equipo.
Pero esto no acaba aquí, los alumnos veteranos que comenzaron con nosotros hace 10 años hoy ya tienen más de 30 años. El Patronato está trabajando para ayudarles en la década de los 30 a los 40, por ello nos presentamos a estos Premios SUPERCUIDADORES para que nos ayudéis a visibilizar nuestro proyecto, qué más familias y empresas nos conozcan, que podamos seguir encontrando sinergias de colaboración con más entidades. Y sobre todo que nosotros en estructura somos muy humildes, no tenemos subvenciones públicas de ningún tipo y sólo recibimos donaciones de carácter privado.
Gracias por esta oportunidad, me gustaría ser un ejemplo para muchas madres y padres y el consejo que les diría a todos ellos es que: NUESTROS HIJOS SON UNICOS; SON ANGELES EN LA TIERRA, que luchen por ellos porque se consiguen muchísimas cosas.
Mi hija de pequeñita no hablaba, no caminaba y mírala ahora con 31 años, trabaja en una empresa, coge sola el transporte público, sale con las amigas, juega a baloncesto con el Real Madrid, tiene un título de formación profesional en el CEU y es alumni del CEU como su madre. Estamos como padres muy orgullosos de nuestra hija.
Sigamos apostando por la educación en valores, donde TODOS SOMOS PERSONAS y merecemos igualdad de oportunidades.
Que DIOS me dé mucha salud para seguir ayudando a muchos chavales más con discapacidad intelectual.
¡MUCHAS GRACIAS!

