Como toda historia, esta comienza cuando tenía la tierna edad de 13 años, todo comenzó cuando yo dormía y en mitad de la noche irrumpió el evento que hizo que perdiera mi inocencia y me mostrase cual sería el cometido que me esperaría a partir de ese momento.

Hola mamá, te voy a contar una historia que igual, en algún momento reconoces.

Hola soy Tere presidenta de la Asociación Española Síndrome de Mowat Wilson (AESMOWI), y madre de Jon Ander de casi 23 años afectado por dicho síndrome.

Por fin me he decidido a contar mi historia como cuidadora de madre con Alzheimer. Confío en no aburriros. Es la primera vez que escribo "mis emociones y sentimientos" desde entonces y considero que será una buena terapia, gane o no el concurso. Os prometo que este relato está hecho con el corazón, más allá de la riqueza y corrección lingüística.

Leonor, así es como se llama la protagonista de mi historia: una mujer de mediana edad, de pelo rubio, con rostro aterciopelado, sonrisa inmensa, mirada intrigante, voz tenue y acaramelada.

Como Trabajadora Social mi aspiración es seguir realizando labores sociales con las personas que más lo necesitan.

Presentación de Mariela Bejerano realizada por ASISTED

Se cerraron las puertas de los centros residenciales en un acto de protección hacia nuestros mayores, acompañado de un sentimiento de incertidumbre y desconciertoSin darnos cuenta entramos en una vorágine, digna de olvidar, o quizás no, porque hay que preguntarse qué pasó y hacia dónde nos dirigimos.   

Qué sentido tiene luchar por la vida cuando la has olvidado, cuando lloras y no sabes por qué, cuando sufres y no entiendes nada, cuando estás asustado por lo desconocido, cuando la vida se vuelve oscura y los espejos te muestran a desconocidos, cuando luchas por una vida sin consciencia de ello.

Mi historia como cuidadora comienza hace un poco más de dos años y ha sido la oportunidad de cumplir un sueño que ya daba por perdido.

Esta historia no es mía. Al menos, no solo.

Las circunstancias de la vida a veces te pasan por encima, y debes decidir si te quedas poniendo el pecho en esa situación o tomas distancia.

Todo transcurre como siempre, tu uniforme en su sitio, poder coger el ascensor, fichar… la vida de los residentes en orden, aseos, baños, ropas, salidas, familias que entran y salen, risas, cantos, reuniones, bingos, fiestas, cumpleaños...

Mi nombre es Mariola García de Albéniz, tengo 60 años y voy a dejarles mi testimonio:

“Hay profesor sin título y títulos sin profesor”. Una frase alentadora que me dijo el maestro jubilado, político y orador “Rafael Pineda Ponce 1930-2014” en una bonita conversación que sostuvimos mientras hacía su último intento fallido a la presidencia de Honduras.

En el año 2000, la editorial británica Imprint Academic publicaba una colección miscelánea de textos bajo el infausto y tétrico título de Dumbing Down.

Café, es nuestra jerga, ahora a cualquier tipo de cita le llamamos café, da igual si del mundo asociativo, sala de espera o ingreso.

En mi trabajo trato de cuidar de la misma manera en la que me gustaría ser cuidada, porque tod@s algún día seremos mayores o nos encontraremos en una situación de dependencia durante nuestra vida.

Ya hace 2 años que mi abuela falleció la cual yo llamaba desde niña "mamá teresa", ella fue una mujer valiente y luchadora, perdió a mi abuelo en paz descanse desde muy joven por accidente laboral y ella sola se tuvo que hacer cargo de sus hijos y salir adelante.

Me llamo Gisela Aldana, soy una mujer de 59 años de edad con discapacidad físico-motora.

Había una vez una niña que nació con sangre azul y no es porque fuera de la familia real, sino por una patología congénita en el corazón, aunque para mí es mi reina.

Mi Madre, mi Padre, mi tía Pili y mi cuñado Hassan, mis supercuidadores.

Los 78 años y los recuerdos de Esthela los lleva en dos fardos abultados. El primero con dolores en las caderas no le deja saltar como a los 15; y el segundo el de las reminiscencias la hace volver en sonrisas picaras.

Mi madre tenía 78 años, todos la llamábamos TETE, desde el momento que a veces me decía que yo no era su hija, empecé a sospechar que algo pasaba.

Yo trabajo como sociosanitaria en una residencia de ancianos, son 19 los residentes a mi cargo y a el de mis compañeras, intentamos hacerlo lo mejor que podemos, aunque a veces nos sacan de quicio.

Hoy escribo con el objetivo de inspirarlos, para que como voluntarios comprendan la importancia de nuestra labor, especialmente ahora en el medio de esta pandemia. Es en los tiempos de crisis que las personas se necesitan más las unas a las otras. Amabilidad, cordialidad, solidaridad y voluntariado deben marcar su presencia.

Este relato pretende demostrar como a través del trabajo interdisciplinario entre un cuidador y un Terapeuta Ocupacional se ha logrado llevar adelante una compleja tarea que comprendió, no solo las tareas de cuidado en las actividades cotidianas por parte de Jorge, sino también, diferentes actividades vinculadas a la rehabilitación y recuperación de funciones motora y cognitivas, psicológicas y emocionales.

Cómo votar por mi relato favorito, premios SUPERCUIDADORES

Un año más celebramos los Premios SUPERCUIDADORES, y por ende, empezamos a recibir una gran cantidad de relatos para las categorías de Cuidador Familiar y Cuidador Profesional y son muchas las dudas acerca de cómo votar por nuestro relato o relatos favoritos. En este artículo, explicaremos la forma en la que se puede votar por el relato o relatos que más te gusten.