Hace 5 años mi madre fue diagnosticada con demencia, y hace 3 años y medio me dedico junto con mi papá, a su cuido.

 

Me llamo Victoria, tengo dos hijos (Daniel y Víctor) de 23 y 20 años.  En verano hará ya 5 años que fueron diagnosticados con Anemia de Fanconi, una enfermedad poco frecuente, hematológica, y de la cual se conocen aproximadamente 150 casos en España.

 

Hola, me llamó Maria Helena y mi hijo Alex tartamudea desde los 7 años.

La tartamudez ha hecho parte de mi entorno desde siempre: mi padre tartamudeaba, mi tío también, mi hermana y algún primo también y luego incluso mi novio (con quien me casaría años más tarde) tartamudeaba. Siempre he tenido la fortuna de tener personas que tardaban un poco más en decir lo que querían decir y eso nunca me importó. No obstante, cuando tienes hijos, y la tartamudez les acompaña, las preocupaciones son otras. Ves en ellos fragilidad, pánico, miedo a afrontar su condición. Sentimos miedo por ellos. Vemos reflejados nuestros miedos en ellos. Pero nos olvidamos de que su historia no es la que nos hemos hecho en la cabeza, la que ha vivido su padre o la que han vivido otros, su historia es distinta, es SU HISTORIA. Ellos cuentan con una fuerza y empuje propio,  con una naturaleza guerrera, con una condición de SUPERHÉROES, porque son seres ÚNICOS e IRREPETIBLES.

 

Echo de menos tu sonrisa vacía, tus ojos mirando al vacío, tu memoria perdida entre las nubes intentando buscar los recuerdos ya perdidos. Te recuerdo en el sillón, sin nada que hacer, sólo pasando las horas, esperando a que alguien te diga algo para reaccionar y salir de tu mundo de fantasía.

 

Esta es la historia de una súper heroína, de una mujer valiente a la que debo tanto… entre varias cosas, la vida.

 

Este relato se lo dedico a mi madre, una gran luchadora desde que nació.

 

Me llamo Ángela, estoy casada y soy madre de tres hijos.

 

Los Trabajadores de la Residencia Virgen de Valencia presentan a Encarnación Otero Álvarez. como cuidadora, y con este vídeo nos presentan su candidatura.

 

Un día cualquiera, 2 de septiembre de 2013, te levantas y sin saber ni cómo ni porqué todo cambia, de forma brusca, radical, vivimos en la confianza de que las cosas terribles que vemos en las noticias y que les suceden a otros nunca nos pasara a nosotros...

 

Hola, mi nombre es Leonel, allá por el año 2010 me quede sin trabajo y en la búsqueda ¡me ofrecen trabajar en un hogar geriátrico de noche! Por supuesto acepté, ya que no tenía otra opción.

 

Hola, no voy a ponerme nombre.

Me presentó como se verán miles de personas y alguna vez se habrán planteado esta situación. Solo pretendo mandar una reflexión y un mensaje de ánimo a todos los que amamos nuestro trabajo, o los que pensamos que estamos para ayudar, hacer felices, ser parte de la vida de muchas personas, ser sus manos, sus ojos, ser parte de ellos, de sus risas de sus llantos.