Relato cuidador profesional de Josefa Arce Espinosa para los Premios SUPERCUIDADORES.

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Siempre ante una enfermedad nos preguntamos, ¿por qué?. Es lo que conlleva el estar vivo.

Uno de los consejos que se le da a los familiares de los pacientes a los que se les diagnostica una enfermedad como es el Alzheimer, es, “no por pesar poco una cosa, no pesa, pues si se mantiene durante mucho tiempo, pesa, y mucho”. Es necesaria la implicación de todos miembros, como la importancia de centros y unidades de respiro para familiares. Necesitan que a los cuidadores nos sientan como parte de su familia, ya que depositan en nuestras manos su bien más preciado.

Todos los días participo junto a mis compañeras en el día a día de nuestros usuarios. Comenzamos con la recogida de ellos gracias al servicio de transporte, desde su domicilio, al centro, que abre sus puertas a las 09.00 horas de la mañana dando los BUENOS DÍAS, y muy importante la toma de tensión arterial, y permanece así hasta las 14.00 horas de la tarde.

A las 10.00 horas de la mañana comienza el taller de estimulación cognitiva para un grupo de usuarios y el de psicomotricidad para el otro grupo. Importante nombrarles el santo del día, ya que celebramos cumpleaños y onomásticas. Para hacerlo más ameno, utilizamos música de su época, y al son de “12 CASCABELES”, practican ejercicio; primero sentados y luego de pie apoyados en sus sillas. Para terminar, hacemos una pequeña coreografía. No podemos bailar un rock, pues bailamos el CHA CHÁ CHÁ, aportando siempre un beneficio físico y cognitivo.

A las 11.00, su merecido descanso, donde todos compartimos anécdotas y galletas, historietas y bocadillos; potenciando así el compañerismo.

Seguimos con el entrenamiento en las actividades de la vida diaria, cambio de absorbente, Higiene bucal, lavado de manos, peinado, aplicación de cremas, colonias y revisión de rozaduras, avisando a la familia en caso necesario. El hecho de vernos limpios y guapos nos aporta seguridad.

Los Lunes, hacemos el taller de musicoterapia; les encanta de verdad lo de la memoria musical.

Martes, nos tocan manualidades, el elaborar cosas fomenta su autoestima. Además disfrutan dejando bonito el centro.

Miércoles, toca taller de pintura. Se dejan llevar, lo que les permite sacar al artista que llevan dentro. Son de admirar sus obras de arte. También se encargan de la decoración del centro según la estación del año, que les sirve así, para orientarse en el tiempo y espacio.

Jueves, juegos de mesa y bingo, mejora su atención.

Los viernes les toca hacerse la manicura, a ellas les encanta y a ellos les relaja.

Y finalizamos el mes, con las divertidas fiestas temáticas que ellos mismos han ido preparando, dónde comparten bailes, risas y algún que otro gesto muy cariñoso. Su estado de ánimo mejora considerablemente.

En Julio, nos vamos a la piscina, qué mejor que practicar hidroterapia, siempre mirando mejorar su calidad de vida.

En Agosto, llega nuestro particular fin de curso, y como buenos alumnos, y por un merecido descanso, celebramos la graduación.

Sobre mi experiencia en esta campo, como cuidadora, diré: HAZ LO QUE TE GUSTARÍA QUE HICIERAN CONTIGO; preserva su intimidad con respeto y dignidad, además de con mucho cariño; ya que no hay nada que un abrazo no lo cure. Todos somos distintos con nuestros gustos y preferencias. Unos dicen que vienen al cole y otros a trabajar, se les pone nota o se les paga con dinero, con el que, para agradecer tu labor, te quieren convidar. Que la alegría es contagiosa y las palabras mal sonantes se las lleva el viento, mientras que los gestos de afecto se graban en sus rostros.

Después de todo, “aprendemos juntos”, y yo me pregunto: ¿quién da más? Es recíproco.

Vestirse cada día con una sonrisa, unas gotitas de empatía y unos zapatos fuertes hechos con amor, y entonces… ”bailemos juntos mientras suena la música”.

 

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