Relato cuidador familiar de Yolanda Cuadra para los Premios SUPERCUIDADORES.

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Mi nombre es Yolanda Cuadra Fernández. El día 5 de mayo cumplí 76 años. Mi esposo es Adolfo Royo Mangado. Hace ya más de veinte años que comenzó con síntomas de Parkinson.

El diagnóstico fue un mazazo al principio y costó hacerme a la idea. Pero, en el fondo, soy una persona positiva con gran fe y me crezco ante las dificultades. Juntos acordamos seguir adelante y poner buena cara a la enfermedad haciendo todo lo posible para seguir siendo felices.

Gracias a la enfermedad hemos conocido gente maravillosa. Adolfo, mi marido, ha participado muy activamente con la Asociación de Parkinson y se ha sentido muy realizado y feliz.

Yo he estado, y sigo estándolo, en mi papel de cuidadora, ayudándole y apoyándole en todo lo que necesita.

También he tenido que vigilar y cuidar de mis padres. Se hicieron muy mayores y por tanto, con mucha necesidad de cuidados.

Mi madre falleció en octubre del pasado año, habiendo cumplido 102 años. El señor se la llevó como un Angelito. Tuve la suerte de tener unos padres maravillosos.

En el año 2015 me extirparon un tumor maligno en el pecho.

He tenido que pasar por todo el tratamiento de quimioterapia y radio, con todas las contraindicaciones que esto supone.

A pesar de todo le doy muchas gracias a Dios, porque lo he llevado muy bien, no me he acobardado en ningún momento y sin desatender mi papel de cuidadora.

Mi mayor ilusión, es pasar el tiempo que tengo en familia, junto a mis hijos y mis siete nietos

Sólo pido a Dios que mi marido viva todavía muchos años y a mí, me dé salud para poder seguir juntos y cuidándolo.

Autodefinición

El equipo multiprofesional de la Asociación Parkinson Aragón animó a Yolanda a presentarse al concurso.

En los muchos años de experiencia trabajando en programas de “cuidado del cuidador”, Yolanda Cuadra representa el equilibrio perfecto entre mujer trabajadora y cuidadora de su entorno familiar.

Ejerció de maestra de infantil durante casi 40 años en distintos municipios, a la vez de cuidadora familiar.

Cuidadora de hijos de su marido enfermo de Parkinson,  de nietos, y padres, supo no descuidar el propio cuidado.

Ha sido y es, un ejemplo para el resto de miembros del grupo de cuidadores. Porque, en su vida de persona cuidadora nunca ha habido victimización, al contrario, la definición es de persona independiente, de óptima autoestima y “mujer bisagra” porque sirve para unir grupos y personas de los más dispares.

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